Los planes se amontonan en los favoritos de TikTok e Instagram, y allí mueren en silencio.
Lugares y eventos reales a vuestro alrededor, repartidos como una baraja. Las demás apps os dan una lista de ideas y ahí os dejan. Pomia elige la que os encaja a los dos esta noche, le pone fecha, y la guarda como un recuerdo en vuestro mapa cuando ya la habéis vivido.
Funciona también del todo en solitario.
Nadie discute. Nada se rompe. Las cosas simplemente se pierden, una a una.
Los planes se amontonan en los favoritos de TikTok e Instagram, y allí mueren en silencio.
Pierde el día, el lugar y lo que pensasteis los dos. Nadie vuelve a abrirla jamás.
Ninguna crisis. Solo noches en las que el día no da nada que contar, hasta que se vuelve costumbre.
Pomia es donde los dos decidís qué hacer, lo planeáis, lo vivís y lo guardáis. Cuatro momentos que suelen vivir en cuatro apps distintas, y casi siempre en ninguna parte.
Todas las demás apps os dan una lista de ideas para citas y ahí os dejan. Pomia os reparte lugares y eventos reales a vuestro alrededor, carta a carta, y elige cuáles enseñaros: restaurantes, exposiciones, paseos, conciertos, mercadillos. Deslizad a la derecha para guardar, a la izquierda para pasar, hacia arriba para planear la salida. El mazo aprende lo que os gusta a los dos, y una carta que pasáis no vuelve nunca.
Medido con 120 parejas simuladas durante un mes, frente al 44% de las cartas sacadas al azar. Hicimos el mazo para que eligiera bien, y luego comprobamos que lo hacía.
→ El ramen del canal: a 1,2 km, y caduca el domingo.
Deslizad hacia arriba y la salida aterriza en vuestros planes con su dirección, su distancia y una fecha límite, en los dos móviles a la vez. Ningún «habrá que repetirlo» que se quede en el aire: está en el calendario, y la próxima aparece en vuestra pantalla de inicio. También podéis pegar un enlace de TikTok o Instagram, y la app convierte el vídeo en planes con sus lugares ya encontrados.
Una foto, una palabra de cada uno, una nota sobre cinco corazones. El plan cumplido se vuelve un recuerdo en el mismo punto, y aterriza en el mapa en su lugar exacto. El mapa se convierte en el álbum: vuestra ciudad se llena de las noches que vivisteis de verdad, y las reencontráis por el lugar, no bajando y bajando por el carrete.
El carrete guarda la imagen y pierde la noche. Cuando ya tenéis unos cuantos recuerdos, Revivir os reparte un pequeño mazo vuestro, unas doce cartas al día, elegidas entre las más antiguas y las mejor valoradas. Las deslizáis como la primera vez, abrís una para leer lo que escribisteis los dos aquella noche, y mañana el mazo es otro.
Nada de esto es el objetivo de la app. Todo está ahí para que los días de en medio no estén vacíos.
Uno pregunta, el otro adivina. Una llama cuenta los días que ambos habéis mantenido, una frase espera a vuestra media naranja bajo el logo, y cinco deslizadores dicen qué tal ha ido el día. En solitario, la pregunta se da la vuelta: «¿Qué prefieres…?».
Venga, probad una respuesta.
«¿Cuál es mi placer culpable?»
Dos personajes que se parecen a vosotros, dibujados en un minuto. Pasean por la parte baja de vuestra pantalla de inicio, y viven en un jardín con una casa y minijuegos.
Cada uno desliza un texto largo y tres fotos en el jardín. Nadie lee nada antes del día señalado, ni siquiera su propia mitad.
Una meta, un ritmo, un contador que llega hasta el final, y un trofeo al terminar. Más un cuaderno de nueve respuestas, para el día que no tengáis ni idea de qué regalarle.
Seis rincones de la app, dibujados del natural.
«Gracias por el domingo.»
derecha me gusta · izquierda paso · arriba vamos
«¿Cuál es mi placer culpable?»
«Para abrir en nuestro tercer año»
No es una prueba recortada. En solitario deslizáis el mazo y vuestros planes reciben su fecha, vuestros recuerdos aterrizan en vuestro mapa, el jardín es vuestro, y la pregunta del día se convierte en «¿Qué prefieres…?».
El modelo es simple: pagáis la app, nadie paga por vuestros datos.
Vuestras fotos y vuestras palabras se quedan en servidores europeos, bajo el RGPD.
Sin anuncios, nadie compra vuestros datos, ni ahora ni después. Solo contamos cómo se usa la app, nunca lo que ponéis en ella.
Borrar la cuenta elimina la vida en común para los dos y os devuelve la vuestra. Sin preguntas.
Los hechos, para quien los quiera sin la historia.
Pomia llega pronto a vuestros dos teléfonos.
Mientras tanto, el pequeño paseo continúa. Tocadlos, os saludarán.